martes, diciembre 01, 2009

Seré cualquier cosa pero te quiero


Yo discrepo con Bertolt Brecht porque no hay hombres imprescindibles, sino causas imprescindibles, caminos imprescindibles. La historia es una construcción tremendamente colectiva. Y en eso andamos, cada cual aporta su granito. Quienes no cultivan la memoria, no desafían al poder. Es una herramienta más para construir el futuro, que pese a quien le pese es nuestro, porque no nos pudieron derrotar.

No se privó de tirarnos con todo (y no con flores, precisamente) el Pepe a los argentinos, hace un tiempito. Hoy es el presidente electo de la República Oriental del Uruguay, y es hora de olvidar agravios y de festejar. Quizás tanto o más que por simpatía o afinidad ideológica, por el retroceso que hubiera significado para la región el triunfo de su contrincante.

No soy de los que miran con envidia el "funcionamiento de las instituciones" (muchísimo menos esto), la "política civilizada" o la ausencia de "populismo" del otro lado del charco. Hay dos cosas que sí les admiro a los hermanos uruguayos: una, su escasa o nula tendencia a la "crispación" (bueno, hay excepciones); y la otra, la capacidad de construcción política del Frente Amplio, desde su formación en 1971 hasta la fecha. Algo que las izquierdas de este lado del río parecen condenadas a no adquirir jamás. Y una enseñanza también para el peronismo, gran parte del cual se ha dedicado desde la muerte de su fundador a dilapidar su legado.

De todos modos, hoy quiero rescatar una entrevista que Martín Granovsky le hizo a Mujica durante su visita con motivo de los funerales de Raúl Alfonsín. En la que Pepe muestra su pensamiento estratégico para su país y la región, y lo entronca con el legado del prócer más injustamente olvidado en este lado del Río de la Plata: Don José Gervasio Artigas.


"Nunca tuvimos una barra más amiga"
por Martín Granovsky

Puede hablar de todo, incluso de Historia, y Artigas lo pierde. “Todos lo reivindicaban como un prócer, pero estaba escondido el reglamento de tierras y recién lo encontraron en España en la década del ’20”, dice José “Pepe” Mujica, precandidato del Frente Amplio para las elecciones presidenciales del 25 de octubre en Uruguay. “Artigas quería entregar tierras y hacer una agricultura moderna, como en los Estados Unidos o en Nueva Zelanda”, dice este hombre de 75 años que pasó 14 en la cárcel, vive en una chacrita al sur de Montevideo y no quiso dejar de venir a Buenos Aires para rendirle su homenaje a Raúl Alfonsín.

(...)–Para quienes estamos en la lucha política, las ideas de integración responden a una necesidad. Pero tienen que ser ideas concretas que no se queden en un grupito. Si la integración todavía no tiene calor de masa es culpa nuestra. No pudimos traducir las ideas y machacarlas. El mundo está en crisis. Las regiones se juntan. Y nosotros, ¿qué vamos a hacer? Todos juntos, incluso con Brasil, somos el 5 o el 6 por ciento del mundo. Es poco. Por eso no tenemos alternativa. O nos integramos o nuestro destino es el peor: Africa. Es como dijo Perón sobre el siglo.

Ya estamos: Perón habló del XXI.

– Sí. Dijo que nos encontrará unidos o vencidos. ¿Sabe por qué no puede fallar? Porque no hay más tiempo. Estuvimos en el velorio de Alfonsín. Reflexionemos. El período que empezó con la caída de Alfonsín fue el del auge del neoliberalismo. El Mercosur fue fenicio. Y bueno, sólo con el comercio nunca nos vamos a integrar. Con suerte se van a integrar sólo los comerciantes. Yo siempre lo digo en Uruguay: en América latina nunca tuvimos una barra más amiga. ¿La vamos a desaprovechar? ¿Vamos a construir una industria nuclear uruguaya? ¿Vamos a empezar de cero? ¿Vamos a hacer lo que la Argentina y Brasil ya tienen? Es ridículo. Nos juntamos con la Argentina y Brasil y listo. Lo nuestro es la ciencia.

¿Con qué plan?

–Los europeos tienen 15 investigadores cada mil habitantes. Nosotros tenemos mil en total. Para seguir la tasa europea deberíamos tener 15 mil. En este mundo China va a venir comprando. Con una parte de su dinero calza los bonos del Tesoro norteamericano. Con otra parte de ese toco de dólares va a salir a comprar. Vendámosle. Somos la última reserva agrícola del mundo, agua dulce incluida. Seríamos torpes si no nos diéramos cuenta. Hoy hay crisis, pero igual para el 2030 el mundo necesitará el doble de comida.

Aparece de nuevo Artigas, con su Reglamento provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de su campaña y Seguridad de sus Hacendados, que los curiosos pueden ubicar en Internet. Recita Mujica que se distribuirían las tierras de “los malos españoles y peores americanos”, es decir de los que emigraban por las luchas de independencia, y cuenta que Artigas buscaba un alto nivel de organización también para el cuidado de las cabezas de ganado. De Artigas a la biotecnología hay un paso:

–Estamos haciendo un arroz amarillo, con caroteno. Muy sano. Le sacaron dos genes a la flor de narciso y se la encajaron al arroz. Eso es biotecnología de alto nivel. Es nuestra. No puede estar en manos de las transnacionales. Es cosa de los gobiernos. En Uruguay los laboratorios inventaron una forma de hacer ratones iguales.

¿Para qué?

–Justamente para el uso en laboratorio. Juntemos todo entre los vecinos. Nosotros mismos somos un mercado. Y está el mundo. Vendámosles inteligencia. Uruguay no es la Argentina, que tiene de todo. No puede comerse toda la carne. Tenemos que exportarla, porque con esa carne compramos petróleo. Pero apostamos a la ciencia y queremos hacer la apuesta junto con todos los amigos. La gente espera soluciones concretas de nosotros. Lula no hizo la revolución, pero hoy comen en serio 40 millones de brasileños más. Mirado de afuera, desde la política sin gente, alguno dirá que es poco, pero que se lo explique al que antes no comía y ahora come. A mí los locos pueden decirme que no soy revolucionario y pedirme que endurezca mi discurso. Yo les digo: en los países escandinavos, por ejemplo, no hubo revolución. Hubo una reforma permanente. Y pregunto: ¿la gente vive mejor o no? Entonces no demos vueltas.


(La foto está sacada de aquí)

sábado, noviembre 28, 2009

Invasiones fashion

¡Qué buen post éste de Laura! La mentalidad (¿o la ideología?) filocolonial que revela nuestro prócer Hipólito Vieytes en la carta que le envía (bajo seudónimo) a un amigo suyo durante la ocupación inglesa de Montevideo en 1807, ha atravesado incólume dos siglos y nos sigue acompañando hoy día, lo más fresca y campante.

Claro que las ideas de algunos hombres ilustrados siempre contaron y cuentan, ayer y hoy, con adhesiones y complacencias algo más banales pero que sin duda revelan su arraigo profundo en la sociedad portuaria.

Mariquita Sánchez de Thompson es una celebridad y una notable personalidad de nuestra historia. Gracias al post de Laura recordé haber leído sus memorias como testigo presencial de las Invasiones Inglesas. Intentando hacerle una segunda voz a nuestra colega, acá van un par de párrafos de una obra que tengo a mano en la biblioteca:

"El capitán inglés Alejandro Gillespie, en su libro publicado en Londres en 1818, describe sus recuerdos de la toma de Buenos Aires en 1806 con estas palabras: 'El 27 de junio, bajo copioso aguacero, desfilamos por la calle de la Residencia mil seiscientos cuarenta y un hombres, diez y seis caballos, dos obuses y seis piezas de artillería livianas, formando a la cabeza el regimiento escocés de infantería ligera Nº 71, cuyas vistosas gaitas ejecutaban animadas marchas... Los balcones de las casas estaban alineados con el bello sexo, que daba la bienvenida con sonrisas y no parecía de ninguna manera disgustado por el cambio...'"

"Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville (1786-1868), que entonces tenía veinte años, presenció desde el balcón de su casa, junto con otras jóvenes, la entrada de los ingleses, y así lo relata en sus recuerdos: 'Entraba por la Plaza el Regimiento 71 escocés al mando del coronel Pack; las más lindas tropas que se podían ver, el uniforme más poético: botines de cintas punzó cruzadas, una parte de las piernas desnudas, una pollerita corta, unas gorras de una tercia de alto adornadas con plumas negras y una cinta escocesa que formaba el cintillo; un chal escocés como banda sobre una casaquita corta punzó'."

"La sociedad distinguida de Buenos Aires recibió muy bien a los oficiales ingleses en sus hogares, de acuerdo al relato del citado Gillespie: 'Era invierno cuando nos adueñamos de Buenos Aires, durante esa estación se daban tertulias o bailes todas las noches en una u otra casa. Los valses estaban en boga y la música era de piano acompañado por guitarra, que todos tocaban'."

Historia Argentina - Tomo 2, supervisión y dirección Prof. Vicente Gesualdo, Ediciones Océano, Buenos Aires, 1984, p. 220.


No me costó mucho imaginarme una eventual tapa de una Gente o una Caras de esa época: "La fiesta loca del Regimiento '71", "Las top de la sociedad porteña bailaron hasta la madrugada con los rubios oficiales", etc. O pensar en el coronel Pack y el general Beresford almorzando con Mirtha o yendo a lo de Susana o lo de Tinelli.

Dejando eso de lado, vayamos a la mirada de Mariquita sobre la contracara del episodio, la tropa pobre e improvisada que venció y expulsó dos veces a los enviados de la Rubia Albión:

“Permite una digresión -escribe al recordar las invasiones inglesas– (...). Las milicias de Buenos Aires: es preciso confesar que nuestra gente del campo no es linda, es fuerte y robusta, pero negra. Las cabezas como un redondel, sucios; unos con chaqueta, otros sin ellas; unos sombreritos chiquitos encima de un pañuelo atado en la cabeza. Cada uno de un color, unos amarillos, otros punzó; todos rotos, en caballos sucios, mal cuidados; todo lo más miserable y más feo. Las armas sucias, imposible dar ahora una idea de estas tropas. Al ver aquel día tremendo, dije a una persona de mi intimidad: si no se asustan los ingleses de ver esto, no hay esperanza.”

Quizás esto ayude a que se haga la luz en ciertas mentalidades de la actualidad: los feos, sucios y malos tienen una larga presencia en nuestra historia. No los inventó el peronismo.


P.S.: Acabo de descubrir que Pacho O'Donnell cita y compara los mismos párrafos de Mariquita en la página 51 de su libro Historias Argentinas. Mis disculpas a Pacho, esto me pasa por no leer sus libros...

viernes, noviembre 27, 2009

En la calle

Dos años y medio después de este llamamiento y a un año de este manifiesto, salió el decreto de asignación universal para la niñez. Algo que me alegró muchísimo porque sin duda es un paso adelante. Pero cuánto falta por hacer, ¿no es cierto, Artemio?

Hace más de 50 años Armando Tejada Gómez escribió el poema "Hay un niño en la calle", tras cuya lectura (*) sólo queda hacer silencio. El poema fue hecho canción con música de Ángel Ritro. Y poco antes de dejarnos, Mercedes Sosa grabó una nueva versión acompañada de los puertorriqueños Calle 13. Si había algo que hoy se podía agregar a la poesía de Tejada, eran los versos rapeados por René Pérez.


Todo lo tóxico de mi país
A mí me entra por la nariz
Lavo autos, limpio zapatos,
Huelo pega y también huelo paco
Robo billeteras pero soy buena gente
Soy una sonrisa sin dientes
Lluvia sin techo, uña con tierra,
Soy lo que sobró de la guerra
Un estomago vacío,
Soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío
El mejor guía turístico del arrabal
Por tres pesos te paseo por la capital
No necesito visa pa' volar por el redondel
Porque yo juego con aviones de papel
Arroz con piedra, fango con vino,
Y lo que me falta me lo imagino.

Cuando cae la noche duermo despierto,
Un ojo cerrado y el otro abierto
Por si los tigres me escupen un balazo
Mi vida es como un circo pero sin payaso
Voy caminando por la zanja
Haciendo malabares con 5 naranjas
Pidiendo plata a todos los que pueda
En una bicicleta de una sola rueda
Soy oxígeno para este continente,
Soy lo que descuidó el presidente
No te asustes si tengo mal aliento,
O si me ves sin camisa, con las tetillas al viento
Yo soy un elemento más del paisaje
Los residuos de la calle son mi camuflaje
Como algo que existe, que parece de mentira,
Algo sin vida, pero que respira.






(*)
Para verlo y escucharlo al propio Tejada, ir aquí.


P.S.: Desde esta página, vaya para Andrés un abrazo enorme y toda la fuerza que le haga falta.

martes, noviembre 24, 2009

Hasta siempre

Se fue Patricio Jiménez, integrante junto con Chacho Echenique del Dúo Salteño.

Quizás esté ahora guitarreando y tomándose unos vinos en el Cafayate celestial con esos otros dos duendes, el Cuchi Leguizamón y el Barba Manuel J. Castilla.

Gracias Patricio, por tanta belleza.


sábado, noviembre 21, 2009

Sovereignity's Day


Hoy es un día de esos en que algo me hace ruido. Supongo que es el hecho de que se recuerde el Día de la Soberanía en un país que hace pocos años parecía haber dejado pasar esa palabra a mejor vida, y todavía no parece saber muy bien qué es lo que quiere. Encima, el que quebró la maldición de José Mármol repatriando los huesos del Restaurador, fue el máximo exponente de esa época en que faltó poco para que entregáramos hasta los calzones.

Igualmente y acompañando el homenaje a los héroes de la Vuelta de Obligado, creo que es una buena ocasión para echarle un vistazo a la obra del historiador y académico canadiense H.S. Ferns (1913-1992), uno de los mayores estudiosos de las relaciones entre Argentina y Gran Bretaña en el S. XIX. Gracias a un acceso temporario a la base bibliográfica JSTOR pude conseguir algunos de sus escritos y de ahí extraigo sus referencias a los sucesos de 1845, sus causas y sus consecuencias. De entrada va su mirada histórica sobre don Juan Manuel. No necesariamente habrá que coincidir en todo con él, pero aporta una visión desapasionada, alejada de las a veces hartantes polémicas, de los clichés de la historiografía mitrista y del revisionismo nostalgioso.


"(...) Los hombres que habían arrendado vastas praderas para ganado vacuno durante el gobierno de Rivadavia –los Anchorena, los Viamonte, los Lezica, los Vélez, los Díaz- se apartaron rápidamente del régimen urbano y liberal y más tarde se los encontró firmes en las huestes del gran caudillo gaucho, General Juan Manuel de Rosas."

"Rosas puede ser mirado legítimamente como el arquitecto de la estructura de poder argentina. Él no se preocupó principalmente de la construcción de un aparato estatal. Construyó un ejército cuyos propósitos son claros a esta distancia de su época. El ejército proveía un marco social jerárquico que teóricamente abarcaba a todas las personas, y en la práctica a todas las personas que no se ubicaban de alguna manera en el sistema social como empleador o como trabajador. Era la forma de extender la frontera; de distribuir la tierra sobre principios jerárquicos; de preservar la independencia nacional y de ayudar a los gauchos de todas partes de la república a encontrar un lugar en una sociedad dirigida por y en el interés de los estancieros. Rosas era una especie de William Jennings Bryan rico, ya que representaba un elemento social rico en tierras pero pobre en capital. Adoptó políticas y técnicas apropiadas a la condición de su clase, p.ej. circulante en papel, bajos arriendos de tierra, bajos impuestos a la propiedad, y una inveterada hostilidad hacia los bancos. En efecto, él logró el ideal agrarista de suprimir todos los bancos."

"Los comerciantes ingleses con intereses establecidos en Argentina, y los criadores de ovejas escoceses e irlandeses que surgieron durante los años 1830 y 1840, encontraron en Rosas un político suficientemente amigable. Él mantenía el orden, protegía la propiedad y posibilitaba el comercio. En el exterior, sin embargo, Rosas no era mirado con una luz tan favorable. Durante los años 1840 circulaba una literatura anti-Rosas en Gran Bretaña, y la comunidad mercantil británica fue persuadida, por ejemplo en 1844, de que una intervención en los asuntos del Río de la Plata era deseable. El Comité de Tenedores de Bonos Hispano Americanos (*) estaba activo, haciendo lobby tanto en Londres como en París. En 1845, Lord Aberdeen abandonó brevemente la política de Castlereagh de no intervención, y se permitió colaborar con los franceses en un esfuerzo para liberar el bloqueo argentino del Río de la Plata, que era parte de las operaciones militares de Rosas contra Uruguay. Rosas se rehusó a romper relaciones con Gran Bretaña. Se limitó meramente a expulsar del río a los barcos de guerra británicos y a ofrecer un pago simbólico de la deuda en default de 1824." (**) (1)

"(...) En los años 1840 los comerciantes británicos en Liverpool y Londres se impacientaron por las condiciones relativamente estáticas del intercambio con el Río de la Plata. Revisando el estado del comercio sudamericano en 1841, Lord Palmerston clasificó al Río de la Plata como una de aquellas grandes arterias de comercio potencial que deberían ser “abiertas” mediante negociación. Lord Aberdeen era remiso a fiarse sólo de las conversaciones. En parte para complacer a los intereses mercantiles y en parte para complacer a los franceses, propició un proyecto anglo-francés con vistas a la apertura del Río de la Plata y el Paraná al intercambio directo entre el mundo exterior y el interior de la República Argentina y el Paraguay. El único efecto de este recurso a la fuerza fue el de perjudicar el comercio existente y de promover un urgente pedido de la comunidad británica en Buenos Aires para abandonar tales esfuerzos y así mejorar sus perspectivas." (2)

"(...) En 1845 Lord Aberdeen, en un erróneamente evaluado abandono de la entonces establecida política británica de no intervención en los asuntos domésticos y relaciones internacionales de los estados sudamericanos, consintió en enviar una expedición naval conjunta anglo-francesa dirigida a quebrar el bloqueo argentino del Río de la Plata. El resultado fue instructivo. Quedó demostrado que Gran Bretaña no gobernaba las olas del Río de la Plata, y en 1849 el gobierno británico firmó un tratado por cuyos términos todos los barcos capturados a la Argentina serían devueltos en perfectas condiciones y que los buques de guerra británicos en aguas sudamericanas quedaban obligados a saludar la bandera argentina con 21 cañonazos en reconocimiento ceremonial de la soberanía argentina. Así terminó el último intento manifiesto de Gran Bretaña de emplear la violencia en las relaciones anglo-argentinas." (1)


(1) H.S. Ferns, Britain's Informal Empire in Argentina, 1806-1914, Past & Present, Nº 4, Nov. 1953, p.60-75.
(2) H.S. Ferns, Investment and Trade between Britain and Argentina in the Nineteenth Century, The Economic History Review, New Series, Vol. 3, Nº 2 (1950), p. 213-218.

(*) Como puede verse, los fondos buitres y la ATFA no carecen de antecedentes históricos.
(**) Se refiere al empréstito firmado con la Baring Brothers por el gobierno de Bernardino Rivadavia.


Desde ya que en su mayor parte los textos de Ferns demuestran documentadamente que Inglaterra mantuvo relaciones amistosas con casi todos los gobiernos argentinos desde el tratado angloargentino de 1825 en adelante (hasta Thatcher, probablemente), y que la empresa bélico-comercial de 1845 fue una excepción. Casi siempre, los británicos y quizás más todavía sus socios argentinos, lograron sus objetivos por vías pacíficas (entre ellos). Pero esa es otra historia.

(La ilustración es de origen inglés, está sacada de aquí)


P.S.: a Don Alfredo, nunca está de más verlo, escucharlo y disfrutarlo.

martes, noviembre 17, 2009

Don Tucho y Don Arturo

El 13 de noviembre se conmemoró el Día del Pensamiento Nacional, que homenajea el nacimiento de Arturo Jauretche. Y el día siguiente nos dejó Alberto Methol Ferré, el hermano en los ideales de Don Arturo nacido del otro lado del Río de la Plata.

Me siento en deuda con "Tucho" Methol Ferré ya que conocía muy poco de él hasta ahora, y su lectura como tantas otras cosas iba quedando postergada para momentos menos ajetreados. Quizás su desaparición física dispare la curiosidad por conocerlo mejor, algo que a mí me está ocurriendo desde que leí lo que le dedicó Abel.

En el Manual de Zonceras Argentinas y más precisamente al tratar la Zoncera Nº 1, "Civilización y Barbarie", Jauretche le dedica varios párrafos a la obra de Methol Ferré. Conviene repasarlos, para recordar que las zonceras no son una exclusividad argentina.

"(...) En Geopolítica de la cuenca del Plata (A. Peña Lillo editor, Bs. As., 1973), Alberto Methol Ferré analiza la ahistoricidad del pensamiento uruguayo. En ninguna parte como allí —recordemos otra zoncera: "como el Uruguay no hay"—, se "tuvo una conciencia política eminentemente abstracta". La falsificación de la historia, allá como aquí, se completó con la concepción estratosférica del país en cuanto se excluyeron las causales internacionales de los hechos propios o inversamente se excluyeron los hechos propios de las causales internacionales. Así, dice: "Nos enseñaban una historia de puertas cerradas, desgranada en anécdotas y biografías, o de bases filosóficas ingenuas, y nos mostraron la abstracción de un país casi totalmente creado por pura causalidad interna. A esta tesis tan estrecha, se le contrapuso su antítesis, seguramente tan perniciosa. Y esta es la pretensión de subsumir y disolver el Uruguay en pura causalidad externa, en una historia puramente mundial a secas. Una historia tan de puertas abiertas que no deja casa donde entrar...". "A la verdad, esta última actitud no escribe historia uruguaya, que le aburre, y prefiere vagabundear y solazarse en la contemplación a veces minuciosa de la historia mundial. Nos escindíamos en pueblerinos o ciudadanos del mundo...". Así, de los hechos de una historia isla, pasábamos a la evaporación, a las sombras chinescas de una historia océano, donde la historia se juega en cualquier lado menos aquí y aquí lo de cualquier lado. "Esta actividad lujosa —la historia océano—, si hoy canaliza disponibles jóvenes iracundos, ayer permitía a nuestra diplomacia pagarse de las palabras proyectándose para dictar cátedra mundial sobre los derechos humanos y arbitrajes". Son dos formas del escapismo.

"Interioridad pura o exterioridad pura, dos falacias que confraternizan...". "... ¿quiérese mayor lujo que extrapolarse en la historia de los otros?...". "Era una manera de renunciar a hacer historia"... "Por otra parte, ese idealismo externo en su versión de izquierda dimitirá frente a nuestra historia de puertas cerradas, conservadora. Incapaz de criticarla, porque no le interesaba vitalmente, terminaba en los hechos por aceptarla en bloque. No puede darse incorformismo más conformista". .. "Así la esterilidad del marxismo uruguayo para decir nada sobre el país, salvo el caso reciente de [Vivian] Trías. Así, el idealismo jurídico romántico, de derecha o de izquierda, son los modos uruguayos de suplir la ausencia de una política internacional real. El rasgo común de nativistas y oceánicos es que el Uruguay no era problema."

Crucemos de nuevo el río. ¿No estamos en presencia de una situación parecida? Si la falsificación de la historia ofi­cial, presentando la Argentina como un conflicto entre la civi­lización y la barbarie, ha desestimado el conflicto entre lo na­cional y lo extranjero desde que el objeto de la historia no es la Nación sino la civilización, la izquierda, como tampoco tiene en cuenta lo nacional como causalidad histórica, produce el mismo conformismo que en el Uruguay con la historia oficial. Esta vez para que la historia del futuro dependa exclusivamente de la causalidad externa, generando un escapismo que tiene las misma raíces anti-nacionales que, naturalmente, rehuye la construcción propia para trasladarla al escenario de la civilización. Por donde vienen a ubicarse, como sus cofrades de la otra banda, en un balcón sobre el mundo que es donde se opera la historia idealizada.

Pero un balcón no es una puerta por donde entra y sale lo propio y lo ajeno, sino un puesto de observación donde se espera que fuera se resuelva lo que hay que resolver adentro, cosa que le conviene a los que ya adentro lo tienen resuelto. De aquí la coincidencia cuando el país real intenta sus pro­pias soluciones y a su manera.(...)"


P.S. 1: Quiso la casualidad que el mismo día en que fallecía Methol Ferré, propulsor y teórico de la unidad sudamericana, el candidato presidencial de su viejo partido saliera con estas declaraciones. Como para recordarnos la actualidad y la necesidad del legado de "Tucho".

P.S. 2: Hace pocos días también dejó este mundo Félix Luna (alguien de otro palo), y creo que un hallazgo suyo que cita Salvador Ferla en Historia Argentina con Drama y Humor sirve para recordarlo y cerrar este post:

Félix Luna en su difundido libro Los caudillos hace esta preciosa cita de Tácito, quien cuando hablaba de la adquisición por los britanos de las modas, los vestidos y las costumbres de sus conquistadores romanos decía: "A todo lo cual aquellos simples llamaban civilización en tanto no era sino parte de su servidumbre".

A terminar con ese tipo de modas entre los rioplatenses, sobre todo las que se usan dentro de la cabeza, dedicaron su vida Don Tucho y Don Arturo. ¡Salud!

viernes, noviembre 13, 2009

Post alberdiano

Este post pedía a gritos una continuación y para eso me vino de maravillas la ayuda de Julián, que me pasó el link del libro "Alberdi, Sarmiento, el '90", de Milcíades Peña. Más allá de la posición ideológica y del pensamiento de Peña, hay ahí un material muy valioso para descubrir aspectos cuidadosamente ocultados de los dos mayores íconos del liberalismo vernáculo. Por ejemplo y en relación con el poema de don Ribas, van dos párrafos que muestran lo que pensaba JBA sobre la política hacia Sudamérica de "el águila hermana" (¿o sería "el águila, hermana"?):

"Entre la anexión colonial de Sudamérica a una nación de Europa, y la anexión no colonial a los Estados Unidos, ¿cuál es la diferencia? ¿Cuál es la preferible para Sudamérica? Ninguna. Es decir, ni monroísmo ni Santa Alianza (...). Así, la anexión colonial a Europa es la conservación de la raza y la especie, con la pérdida de la libertad. La anexión a Estados Unidos es la pérdida de la raza y del ser, con la adquisición de la libertad... para otros, bien entendido, no para los nuestros. Entre las dos anexiones, elija el diablo (...). Si estos tres ejemplos -Texas, Nuevo México, California- no bastan a convencer a los sudamericanos que el monroísmo es la conquista, su credulidad no tiene cura, y su desaparición como raza es su destino fatal (...). ¿Qué es entonces la doctrina de Monroe? La doctrina de un egoísmo, que se expresa por su mismo nombre casualmente: Mon-roer, es decir, mi comida, mi alimento, mi pitanza (...)." (Escritos Póstumos, Bs. As. 1895, t. VII, p. 122-23).

"En este concepto el Brasil es partidario de la doctrina de Monroe y aliado natural de los Estados Unidos, como acaba de llamarlo el presidente Johnson. Esto sería la Santa Alianza americana en concurrencia con la Santa Alianza europea, para la adquisición de los territorios acéfalos, desgobernados o ingobernables del Nuevo Mundo. Entre las dos alianzas santas preferimos la alianza non sancta de las turbulentas repúblicas." (Obras Completas, Bs. As., 1887, t. VI, p. 429).

Tomado de Milcíades Peña, obra citada, p. 46-47.


Desde ya (por suerte), la posición de Brasil es hoy día bien distinta a la de esa época. Aprovecho para recomendar este texto dedicado a nuestros vecinos por Fede Vázquez, columnista de lujo de Noticias del Sur.


P.S. 1: para otra mirada de la "izquierda nacional" sobre Alberdi, ver acá. Aunque la referencia de JBA a los territorios anexados por EE.UU. desmiente algunas afirmaciones de ese texto.

P.S. 2: amigo Anónimo Bostero, no se vaya a enojar...